Se han publicado muchos relatos de músicos en gira. Pero probablemente ninguno hasta ahora incluyó, entre el detalle del equipamiento transportado, un rifle “por si aparece un oso polar”.
No es esa la única singularidad de Polar noise. Diario de una gira ártica (Mansalva, 2025), nuevo libro del músico experimental argentino Alan Courtis, integrante fundador de Reynols. Ese grupo, de trayectoria extensísima y de una obra que desafía cualquier parámetro convencional en la materia, cuenta con una discografía récord editada en sellos independientes de medio mundo. Sin embargo, en Polar noise, Courtis cuenta un viaje en plan solista, que concretó en 2009, nada menos que al archipiélago noruego de Svalbard, al norte del círculo polar ártico.

Con una valija, una mochila y una guitarra eléctrica a cuestas, Courtis se sumó, como único sudamericano, a la insólita e internacional troupe del Super Ultra North of Everything, un… cómo llamarlo… ¿Festival? ¿Expedición? ¿Performance colectiva? Todo eso. Así recorrió y tocó, con temperaturas de hasta 30 grados bajo cero, en las poblaciones de Longyearbyen, Pyramiden y Barentsburg.
En los últimos tiempos, la escena editorial argentina ha visto cierto auge de los libros con el registro de diario personal. La editorial Bosque Energético, por ejemplo, se especializa en ese formato, con títulos como Diario del insomnio, de Flor Monfort, y Diario de limpieza, de Matías Moscardi; Firpo Editora, por su lado, publicó Diarios del ruido, de Juan Ibarlucía; y Caja Negra tradujo Diario: cómo mejorar el mundo, de Brian Eno (este último caso, un diario no tan ortodoxo).

La lógica de las anotaciones rápidas y breves, como snapshots verbales, con la claridad del orden cronológico, parece ser un formato conveniente para un no-escritor. Y, en efecto, a Courtis le sienta muy bien. Sin embargo, esta bitácora de nueve días en la realidad alternativa del Ártico no tiene solo un valor documental sino que se disfruta también desde lo puramente literario. Más bien llama la atención el sobrevuelo sin mayores detalles puntuales de la aventura, en favor de impresiones menos lineales, propias de una mirada artística no tan interesada en la crónica de viajes clásica ni mucho menos en el periodismo.
Ojo con el título, porque el ruido no protagoniza este libro. El silencio es mucho más fuerte. El ruido puede ser uno de los materiales con los que Courtis suele trabajar como músico. Pero en la gira de Polar noise los conciertos son escasos y apenas se mencionan por arriba. Lo que prima es ese silencio imponente del entorno polar. Y, para colmo, escasea la comunicación: cuando no está solo, Alan convive con compañeros de ruta que no hablan castellano ni inglés; o bien lo hablan, pero las condiciones objetivas desalientan que nadie abra la boca o siquiera intente quitarse abrigos o cascos. Este es el libro de un músico mayormente callado y casi sin tocar, pero en plena actividad, inmerso en una experiencia que le dejará marcas (literalmente…).
“Estar de gira casi implica otro estado de la materia: de tanto viaje parece que uno va perdiendo solidez”, anota el autor, en permanente estado de asombro por todo lo que lo rodea ahí nomás del polo Norte. El giro curioso acá es que también los peculiarísimos residentes de Svalbard sentirán algo similar ante la presencia y la música de Courtis.
💌 Mantente al Día con lo Último del Entretenimiento Latino
Recibe noticias exclusivas de celebridades latinas, chismes virales, belleza, moda y entretenimiento — directo en tu correo.
Sin spam. Solo lo mejor de Atlanta Latinos Magazine.







